En mi ciudad han aumentado,
de un tiempo a esta parte
considerablemente,
los concesionarios de coches,
las peluquerías de señoras,
los clubes nocturnos con mujeres rubias
venidas de Europa del Este,
los supermercados,
los bares y las inmobiliarias.
También los pacientes
que acuden a Salud Mental
con trastornos de ansiedad y depresión.
No cabe duda que somos
una sociedad opulenta.