Quien ha hecho deporte de resistencia sabe de la debilidad mental de algunos momentos, esos en los que quieres abandonar porque se quiebra el aguante. Pero también sabe de la satisfacción del esfuerzo y del destino alcanzado. Es como la evolución, sin una tensión de supervivencia no hubiéramos sido nada.
Cervecerix — 11-08-2005