El comportamiento sexual de ciertos animales, entre ellos el de la mosca, está determinado según algunos científicos por un grupo de genes. En este grupo existe un gen que modula comportamientos que van desde la monogamia hasta la poligamia. En los seres humanos, conductas como el amamantamiento, el comportamiento maternal o el deseo sexual pueden estar fijadas por los genes, pero también en el caso del deseo sexual existe el modelado de la experiencia.