Este verano el animal de moda en muchas playas españolas ha sido la medusa. Protagonista de picaduras urticantes, histerismos colectivos, decepciones turísticas y artículos periodísticos, ha provocado que se ponga en circulación el verbo medusar conjugado en todas sus variantes. Verbo que, según un artículo publicado por Francisca Martín-Cano en la revista Omnia, proviene de la diosa Medusa: “deriva el verbo medusar, ‘petrificar’ llenar de terror, y meduseada ‘petrificada’, ‘asombrada’, ‘admirada’, relacionada con el asombro y terror que producía al enviar a los enemigos centellas de luz o de fuego que deslumbraba o achicharraba, por lo que morían abrasados, carbonizados y convertidos en sustancia mineral: piedras”.
Y la proliferación de las medusas es nuestro castigo por contaminar el medio marino con la proliferación masiva y descontrolada de urbanizaciones en el litoral. Es la factura por arrojar al mar residuos orgánicos que ayudan a su crecimiento y reproducción. Eso unido al desequilibrio ecológico que supone que sus depredadores como las tortugas y los peces luna están en regresión debido a sus capturas.
Por cierto las medusas no atacan y estaban en el mar antes que nosotros.
Rosi — 27-08-2005
Cervecerix — 27-08-2005
Antillana — 10-05-2006
fmop — 10-05-2006
antillana — 25-05-2006
fmop — 25-05-2006
Francisca — 26-11-2007
Francisca — 26-11-2007