En estados carenciales de afectos, caricias, mimos y otros arrumacos, tomar un baño de sol y de agua salada y cantar como Vainica Doble: “déjame que descanse un rato al sol, déjame vivir con alegría, si he pescado bastante para hoy mañana será otro día, no faltará un caracol”.
Rosi — 14-09-2005