− Estoy harta de ser mujer – me confesó Lucía −. En la próxima vida me pido ser hombre. Deberíamos ser como algunas especies de peces tropicales que tienen una cierta flexibilidad en cuanto a su determinación sexual.
− ¿Y cómo es eso? –pregunté intrigado.
− Ocurre, por ejemplo en una especie de peces voladores, que son machos en la primera etapa de su vida y luego cambian a hembras.
Cintia — 16-11-2005