Me saludo con Gerardo un apasionado de los temas científicos. Lo encuentro algo demacrado como si llevaran sin dormir y descansar algún tiempo.
—¿Estas enfermo?
—No, estoy agotado.
—Mucho trabajo, supongo.
—Que va —me responde—. Es por la voz de mi mujer. Un estudio publicado en la revista médica ‘Neurolmage’ concluye que la voz de la mujer cansa al cerebro del hombre.
—¿Y cómo puede ser eso?
—Según los científicos, las emisiones sonoras femeninas requieren toda el área auditiva del cerebro, mientras las masculinas sólo actúan sobre el subtálamo. A los hombres nos resulta dificultoso mantener una conversación prolongada con las mujeres. Es debido a que nos distraemos por el cansancio que nos produce oír una voz más suave y, a ciertos niveles, incomprensible.
Al despedirme le recomiendo que no lea más revistas de ciencia.
Cervecerix — 23-12-2005
Niha — 26-12-2005