Hoy he perdido la tarde y no sé dónde fue a parar. También perdí un amor de juventud. He perdido varias veces la calma. Extravié las llaves de la casa y perdí las muelas del juicio. En mi habitual despiste de vivir no sé dónde he puesto la sonrisa que tú me regalaste. Tampoco sé dónde tengo guardado el Principio de Arquímedes y me hundo porque no hay ninguna fuerza que me empuje hacia arriba igual al peso del fluido que desaloja mi cuerpo.
En esta larga lista de extravíos uno no termina nunca de encontrar dónde está la Oficina de Objetos Perdidos.
Joselu — 24-02-2006
fmop — 27-02-2006
Ella imagina... — 28-02-2006