La pasada semana mientras intentaba colocar un comentario en esta bitácora recibí la visita de un extraño personaje:
― Buenos días.
― Buenos tenga usted. ¿Qué desea?
― ¿Es usted el dueño de esta bitácora?
― Bueno, tanto como el dueño…
― ¿Es usted Francisco M. Ortega Palomares?
― Hasta la presente sí.
― Pertenezco al Ministerio de Tecnología y Ciencia. Al cuerpo de inspectores de nuevas tecnologías. Sección bitácoras.
― Usted dirá.
― Voy a hacerle una inspección de la bitácora.
― ¿Es obligatorio?
― Obligatorio y necesario. Va siendo hora de poner orden a todo este desbarajuste que se traen ustedes entre manos.
― Oiga que yo actúo por mi cuenta.
― Eso es lo que dicen todos pero hemos descubierto que existen nexos entre algunos bitacoristas.
― ¿Y tiene que empezar por mí?
― Está usted en la lista de los más sospechosos.
― ¿Sospechoso de qué?
― Es usted un bloguero de dudosa presencia en el ciberespacio. Se le acusa de cargos como:
• No escribir textos objetivos
• Hablar de cuestiones personales
• Adjetivar las oraciones
• Repetir más de 30 veces la palabra ‘corazón’ en el último año
• Hacer críticas intempestivas al orden establecido
• Abusar compulsivamente de la imaginación
• Tener déficit de contenidos científicos
• Falta de vínculos a otros ‘blogs’ prestigiosos
• Escasez de referencias al mundo de las bitácoras
• No criticar otros ‘blogs’
• No ser un geek
― ¿Me va a multar?
― No, le vamos a suspender de bitácora y sueldo un mes. Si no cambia de actitud nos veremos obligados a quitarle el carné de ‘bloguero’.
― Me está usted asustando. ¿Se puede presentar una reclamación?
― No, porque no existe ni la Oficina de Reclamaciones de Bitácoras ni el Defensor del ‘Bloguero’.
― Entonces estoy perdido.
― Lo está.
tharsis — 19-03-2006
borre — 19-03-2006
joselu — 19-03-2006
Sebas — 19-03-2006
Niha — 20-03-2006
Ixionxx — 20-03-2006
sylvie — 24-03-2006