Encontré sentado en un banco del parque a mi amigo Arsenio mientras meditaba. Tras saludarnos me contó en qué pensaba:
«Apenas tengo una imagen de mis abuelos que murieron jóvenes, sí alguna que otra foto de mis abuelas. De mis padres más. Incluso algún vídeo. Las mías son numerosas y no digamos nada de las de mis hijos, alguno de ellos desde que estaban en el vientre de su madre.
Cuando pasen, digamos cien años, muchas familias dispondrán de un banco de memoria donde permanecerán archivados documentos gráficos y sonoros de varias generaciones.
Si un día despareciera el género humano de la faz de La Tierra quedarían almacenadas millones de imágenes nuestras dentro de las máquinas. Viviríamos como en ‘matrix’».
Niha — 01-05-2006
joselu — 01-05-2006