La mañana que compareció en el despacho del director acusado del robo de exámenes junto a tres compinches, no pronunció palabra. Luego en clase, el mafia ―apodo por el que respondía―, expresó sin arrepentimiento y ante las reprobaciones del profesor por la fechoría, su valoración del asunto.
― ¿No te avergüenzas de lo que has hecho? ―le preguntó el maestro ante la clase expectante.
― La verdad que sí porque me han pillado ―respondió resuelto―. La próxima vez me llevaré una linterna para que el conserje no vea que enciendo las luces.
Años después me lo tropecé en la calle vestido con uniforme de policía y no me lo podía creer. Al poco tiempo leí en el periódico que estaba implicado en una red de extorsión policial.
javi brasil — 19-10-2006
tengo frío — 22-10-2006