En un país como Japón donde la gente común profesa el amor a la escritura, el príncipe Ariwara No Narihira escribió, en el siglo décimo, un cuento de amor donde el amante se pregunta:
Podría yo ser
El fondo de tu corazón.
Y esas palabras quedaron vibrando como en un eco de eternidad.
Veva — 29-10-2006