Ninguno será conocido por su obra porque ninguno la publicó. A pesar de ello se consideran escritores.
El primero, Joaquín Cabezas, se tiene por un escritor absurdo. Después de escribir cada texto lo destruye. Entiende que es una forma de pasar a la posteridad sin haber publicado una sola línea.
Francisco Torrezno lleva veinte años en la creación de la misma novela aunque nunca ha llegado a plasmar una palabra sobre el papel ni teclearla en el ordenador. Lo que no es óbice para que, en cada ocasión que pueda, cuente cómo va la obra y hasta narre la trama y el desarrollo de los personajes.
Álvaro Íñiguez escribe mal adrede debido a su miedo a ser plagiado. Licenciado en Filosofía y Letras, hombre de una extensa cultura e insaciable lector, nunca muestra un texto bien escrito y guarda, en una caja fuerte, varias narraciones por miedo a que le usurpen su originalidad.
Céline... — 25-11-2006
Cervecerix — 25-11-2006
principito — 25-11-2006